ERTE MELIÁ: SUPERAR LO PREVISIBLE

Reflexión de un compañero del Hotel Meliá Lebreros

En estos días difíciles, los trabajadores/as de Meliá estamos recibiendo la comunicación por parte de la empresa de su intención de proceder a presentar un ERTE por fuerza mayor a consecuencia del Estado de Alarma decretado por la pandemia vírica que azota al mundo. En breve espacio de tiempo, pues, recibiremos la concreción del mismo, es decir, quienes verán sus contratos suspendidos total o parcialmente durante su duración.

Un ERTE que hay que apresurarse a decir que la empresa ha presentado sin avenirse a ningún tipo de negociación ignorando las reivindicaciones esenciales por nuestra parte: la readmisión de los 230 despedidos previamente (de marcado carácter selectivo), complementar salarios, vacaciones pagadas, comisión de seguimiento, entre otras.

El riesgo evidente en esta coyuntura es que junto a los factores externos que ya condicionaban en cierta medida la actividad turística (guerra comercial, desaceleración de la economía, cambio climático, Brexit), internamente se produzca una aceleración en la ejecución de una serie de medidas ya previstas para digitalizar los puestos de trabajo, automatizar los procesos productivos y favorecer la introducción de la robótica, todo ello de la mano de la IA (Inteligencia Artificial) que indudablemente tendrán un impacto notable de cara al empleo transformando los departamentos de manera radical tal como hasta ahora los hemos conocido.

Se produce además, en un momento de profunda debilidad bursátil que pondrá a las compañías (la nuestra entre ellas) en el ojo de huracán de los Fondos buitres de Inversión aunque el gobierno se ha apresurado a afirmar, consciente de la situación, que impedirá que las empresas españolas más importantes sean adquiridas por firmas que no pertenezcan a la UE. Pero lo cierto es que lo que pueda pasar al respecto con una compañía como la nuestra que de sus casi 400 hoteles sólo el 14% son de su propiedad estando el resto en régimen de Alquiler (33%) Gestión (39%) y Franquicia (14%), no deja de ser una incógnita.

A nadie se le escapa, pues, la excepcionalidad del momento, su complejidad y las consecuencias que esta emergencia sanitaria, a diferencia del resto de sectores que recuperarán rápidamente la normalidad una vez pase la pandemia, va a acarrear al sector turístico al menos hasta que desaparezca el miedo a viajar.

Por eso esperamos y deseamos por parte de la empresa (y de los poderes públicos) la necesaria responsabilidad social para, salvar juntos, con las fórmulas más imaginativas que podamos ser capaces de desarrollar, las dificultades en el tránsito hacia la normalidad, dure este lo que dure, sin coste social alguno.

Porque queremos pensar que cuando en su comunicado la empresa señala que está en serio peligro su viabilidad futura a corto y medio plazo, se está limitando a expresar su lógica preocupación (que compartimos) en lugar de estar utilizando lo que los expertos llaman programación neurolingüística y que consiste, básicamente, en la implantación en el subconsciente de una idea que esta se ve materializada en el actuar de esa misma persona. Dicho sea de otro modo, te persuaden machaconamente de que no hay salida y te resignas a tu suerte.

Pero hay salida si la buscamos juntos ambas partes. De ahí que la dura etapa que se nos avecina una vez pase la pandemia, exija de nosotros y nosotras organizarnos con conciencia, disciplina, responsabilidad, esfuerzo y constancia.

Y en esa búsqueda común de la salida habrá que actuar, dadas las circunstancias, a la manera gramsciana, esto es, con el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. Se puede siempre que se quiere.

 

Aniceto Muñoz Rodríguez

(Ex – Stº Gral. CCOO Hostelería de Sevilla y trabajador del H. Meliá Lebreros).

24-03-2020

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